Saliendo a recuperar a nuestra herencia


Saliendo a recuperar a nuestra herencia
Introducción.
Como vemos el evangelio? Como vemos el mundo? Que espera Dios de Nosotros?
Hoy hablamos mucho acerca de conquistar al mundo, cuando eso implica combate y por ende, heridos y muertos. Por ello tanta gente circula en la vida resentida con los cristianos y la iglesia que trata de someterlos al orden.

Nos desgastamos en eventos, cruzadas, campañas, cuando la evangelización siempre se ha tratado de relaciones. Por ello perdemos de vista la vida de los individuos y los volvemos seres sin historia en una masa de gente anónima. Los eventos realmente deben ser la excusa para que las relaciones se cultiven

Desarrollo

1-     Nos hemos vuelto individualistas
2-     Nos hemos vuelto facilistas
3-     Cierro los ojos y encuentro a Jesus:
·         Hablando con las personas menos importantes y perdidas de la época.
·         El poder del “evangelismo” de Jesús no estaba en cómo convencía o convertía a las personas, si no en cómo permitía que sus obras hablaran las Buenas Noticias –concepto básico y elemental de evangelismo.
·         Veo a Jesus preocupado no por llevar a alguien a la Iglesia, célula, sino por establecer una amistad, comienza a satisfacer las necesidades de esa persona.
·         Jesus hablaba sin temor, debido a que su testimonio se lo permitía. Lee Mt 5:13-18. Si damos ejemplo ganamos credibilidad; si por el contrario los hechos demuestran lo contrario perjudicamos el buen nombre de Cristo y su causa
·         Debemos ser naturales, no hay razón de fingir nuestra personalidad, Para mayor naturalidad es preciso relacionarse a menudo en áreas ‘naturales’, en lugares o eventos de interés mutuo. Muy provechoso es el contacto en la naturaleza: excursiones, salir de campo, compartir pic-nic (barbacoa), deportes, etc. Tenemos que encontrar las cosas de interés para tender un puente de confianza y abrirnos, incluso con contar cosas de nuestra familia, trabajo, etc. Cuando invitamos a comer, o nos invitan, podemos orar antes de empezar (en silencio o incluso en voz alta si nos permiten). Eso ya es una pequeña muestra de nuestra fe.
·         Increíble, la gente observa que Jesús vive por fé, no se anda quejando, no se desespera,  no miente y engaña. Al vivir por fe, hacemos que otros crean que existe un modo diferente de vivir.
·         Jesus donde llega, contagia a los demás. Las personas con quienes nos relacionamos deben ser contagiadas de nuestra fe, de nuestro amor y de nuestra esperanza.

Conclusión.

Nuestros jóvenes necesitan ser liberados a poder sostener la conversación con su cultura y dejar que el mensaje de las Buenas Noticias haga lo suyo. Es tiempo que la Biblia sea utilizada como un instrumento de conversación y deje de ser un arma de coerción

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