El favor de Dios
Versículo Josué 10:12-14
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Dios nos bendice para bendecir y
tener misericordia hacia otros.
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Dios peleará por nosotros
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Dios nos escuchará
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Provocar el favor de Dios. Prov 12:2
La bendición de tener un buen amigo
Todos
necesitamos rodearnos de buenos amigos. No hay nada mejor que sentir el apoyo
de alguien en quien podemos confiar. Muchos le debemos incluso la vida a una
persona que estuvo en el momento y lugar indicado para hacernos un favor. Mi
vecina es así, una persona dispuesta a ayudar. Me llevó al hospital cuando de
niño me abrí la cabeza jugando bicicleta; me dio una carta de recomendación
para poder ingresar al colegio donde estudié toda mi vida. Ella es una persona
generosa que sabe hacer favores, y de la misma forma los recibe. Sabe ser una
buena amiga en todo momento y es una bendición tenerla cerca. La palabra favor
tiene muchos sinónimos agradables: apoyo, protección, auxilio, confianza,
patrocinio, atención, ayuda, socorro, amparo, beneficio. Conviene recibir
favores. Todos en algún momento los necesitamos.
Diferencia
entre favor y gracia
Un
día un amigo se me acercó en la calle y me pidió favor que lo llevara en mi
auto porque el suyo se había descompuesto. Lo hice con mucho gusto. Otro día,
yo iba en mi carro y vi a un amigo sentado en la banqueta junto a su auto
descompuesto. Paré, y aunque no me lo había pedido, lo ayudé. Cuando damos algo
porque nos nace hacerlo, sin que nos lo pidan, lo hacemos por gracia, porque la
persona a quien favorecemos nos agrada y le estimamos. En cambio, si damos algo
porque nos lo piden, estamos haciendo un favor. La gracia se otorga, el favor
se concede. Es importante comprender la diferencia. El
Señor nos da su gracia y su favor.
Ambas
son expresiones del infinito amor que nos tiene.
Pedir favores
es un arte
Los
favores siempre son buenos. Quien te hace un favor te brinda algo que no tienes
y necesitas. Cuídate de no ser extremista. No es bueno pedir demasiados favores
ni tampoco sentirse autosuficiente y no pedir ninguno. Necesitamos apoyo y
compañía, dar y recibir ayuda es una expresión de solidaridad.
Recuerda
que un favor nunca es gratis. Siempre implica compromiso de ambas partes. Por
eso es muy valioso saber a quién, cómo y cuándo pedirlos. No es recomendable
pedir favores a alguien que sabemos los cobrará caro, incluso demandando algo
que va contra nuestros principios. Tampoco se recomienda pedir favores a un
desconocido. Cuando tenemos alguna necesidad nos acercamos a los amigos
sinceros, aquellos en quienes podemos confiar.
Cómo encontrar el favor y la amistad de Dios
Buscamos
tener amigos poderosos y con influencia. Cuando tienes un puesto importante
seguro estarás rodeado de “amigos” que te piden favores. Imagina entonces lo
importante y valioso que es ser amigo del Señor de Señores. Busca el favor de
Dios, ser su amigo vale la pena. Para pedir un favor hay que caer en gracia y
tener confianza. Estas son algunas claves para lograr esa amistad con El Señor:
En Proverbios 11:27 leemos: El que procura el
bien buscará favor; Más al que busca el mal, éste le vendrá.
Dios
no le hace favores a quienes obran mal. No se asocia con los malos. Si quieres
ser amigo del Señor haz el bien.
Proverbios
12:2 dice: El bueno alcanzará
favor de Jehová; Mas Él condenará al hombre de malos pensamientos.
La
bondad de tu corazón debe reflejarse en lo que haces y piensas. Los amigos
tienen cosas en común, piensan y actúan de forma similar. Demuestra la gran
amistad que te une al Señor pensando y actuando piensan y actúan de forma
similar. Demuestra la gran amistad que te une al Señor pensando y actuando como
Él quiere.
Proverbios
8:35 relata: Porque el que me
halle, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová.
No
le pides un favor a alguien a quien no frecuentas o a quien tienes mucho tiempo
de no ver. Antes de pedir debes darte a conocer, acercarte con cariño, con
ofrenda, con educación. Si quieres algo no envías un telegrama, más bien haces
una visita y procuras un acercamiento fraternal. De igual forma sucede con tu
Dios. Acércate y hazte visible, deja que te conozca y conócelo, adóralo y
alábalo siempre, no sólo en momentos de necesidad. Busca su palabra, entiende
cómo piensa y comparte con Él.
Lucas
2:52 nos dice: Y Jesús crecía en
sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
Lo
pequeño crece, incrementa sus dimensiones. Así debes crecer tú en gracia ante
los ojos de Dios. No permitas que te vea como un extraño a quien no concederá
favores. Tienes un amigo importante y poderoso que te defiende,
protege, ampara y patrocina. No veas a Dios como algo lejano, deja que te conozca para ser uno de
sus privilegiados.
En
el Salmo 119:58 leemos: Supliqué tu favor
con todo mi corazón; ten piedad de mí conforme a tu promesa (Biblia Las
Américas)
Para
pedir un favor delante de Dios debes clamar con humildad, reconociendo su
majestad.
Éxodo
32:12 – 19 nos muestra un ejemplo de cómo Dios trata a un amigo: Moisés le dijo
al Señor: Tú insistes en que
yo debo guiar a este pueblo, pero no me has dicho a quién enviarás conmigo.
También me has dicho que soy tu amigo y que cuento con tu favor. Pues si
realmente es así, dime qué quieres que haga. Así sabré que en verdad cuento con
tu favor. Ten presente que los israelitas son tu pueblo. Yo mismo iré contigo y
te daré descanso respondió el Señor. O vas con todos nosotros, replicó Moisés,
o mejor no nos hagas salir de aquí. Si no vienes con nosotros, ¿cómo vamos a
saber, tu pueblo y yo, que contamos con tu favor? ¿En qué seríamos diferentes
de los demás pueblos de la tierra? Está bien, haré lo que me pides, le dijo el
Señor a Moisés, pues cuentas con mi favor y te considero mi amigo. Déjame verte
en todo tu esplendor, insistió Moisés. Y el Señor le respondió: Voy a darte
pruebas de mi bondad, y te daré a conocer mi nombre. Y verás que tengo clemencia
de quien quiero tenerla, y soy compasivo con quien quiero serlo. (Biblia al
Día)
Moisés
le tenía mucha confianza al Señor, incluso parece que lo pone contra la pared
pidiéndole muestras de su poder. Su obediencia le permitía insistirle y
argumentarle. Jehová, como amigo fiel, le dio favor, cambió su vida y le
acompañó siempre.
Así
como Moisés, pidamos al Señor ver su rostro amigo. Él puede darte pruebas de su
infinita bondad.
Para
lograrlo debes hacer y pensar lo bueno, además de creer y suplicar su favor.
Una
amistad a toda prueba
El
Salmo 103:4 nos recuerda: El que rescata del
hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias. Mi vida cambió el día que escogí a Jesús como mi mejor amigo. Yo tenía
amigos muy malos que me desviaban por caminos torcidos. A pesar de pertenecer a un hogar
cristiano, no le conocía de verdad, sabía dónde encontrarlo pero era un extraño para mí. Hasta que un día,
me llené de valor y le dije: “tú eres mi amigo”. Él me rescató, me dio vida eterna y salvación. Además,
me ha coronado de muchos favores y mi vida ahora es testimonio de su fidelidad. Quiero
presentarte a mi amigo favorito, recíbelo y dile: “bienvenido”.
